sábado, 22 de septiembre de 2018

Se desata la polémica por la revelación de la orientación sexual de Epi y Blas en «Barrio Sésamo»


El que fuera guionista durante quince años de «Barrio Sésamo», Mark Slatzman, revela en una entrevista que siempre ha desarrollado las secuencias de Epi y Blas como si fueran una pareja gay, desatando en júbilo entra la comunidad LGBT y el desconcierto en la productora de la serie, Sesame Workshop, que defiende que no tienen orientación sexual, y la indignación de uno de sus creadores, Frank Oz, que afirma que son heterosexuales.

Epi y Blas aparecen por primera vez en Barrio Sésamo en 1969, después de haber sido los únicos teleñecos que habían aparecido en el episodio piloto de una serie diseñada como un programa educativo para niños, que acabaría por tener un extraordinario éxito internacional. Construidos por Don Shalin, estaban manejados por Frank Oz y Jim Henson, sirviendo esta misma pareja de inspiración para unos personajes cuyo propósito era demostrar que dos caracteres opuestos pueden ser igualmente amigos, siendo además compañeros de piso en el número 123 de la calle Sésamo. Duermen en camas separadas, pero el hecho de que lo hagan en la misma habitación ha permitido la especulación sobre su orientación sexual desde siempre. Mientras que uno de los guionistas de la serie, Mark Saltzman, confiesa en una entrevista que siempre ha desarrollado sus conflictos como los de una pareja gay, la suya propia, desde Sesame Workshop, han querido reincidir en que sus criaturas carecen de orientación sexual alguna, mientras que Oz proclama que son heterosexuales.

Fuente: Universogay

jueves, 20 de septiembre de 2018

Marilyn Manson - The Dope Show


Me gusta Marilyn Manson, el es tan raro como Lady Gaga. Deberían juntarse los dos en un show :)

martes, 18 de septiembre de 2018

Orgullo es protesta!. Nosotras lo tenemos claro!


Me gusta que muchas agrupaciones usen a Heidi y Clara como pareja lésbica. Siempre me parecieron adorables las dos juntas :)

lunes, 17 de septiembre de 2018

domingo, 16 de septiembre de 2018

Lizzie, la película en la que Kristen Stewart y Chloë Sevigny son amantes



Chloë Sevigny y Kristen Stewart juntas en la gran pantalla. Suena tan bien que más ganas no podemos tener de ver Lizzie, que se estrena en septiembre, para aliviar los corazones de todas las que sufrimos depresión post vacaciones.

Estas dos grandes actrices dan vida a una historia real, dirigida por Craig William Macneill. El 4 de agosto de 1982, Lizzie (Chloë Sevigny), la hija menor de los Borden encontró a su padre, Andrew Jackson Borden, de 70 años, y a su madrastra, Abby Durfee Gray Borden, de 63, muertos. Habían sido asesinados con un hacha en su casa de Fall River, Massachusetts. Él con 11 hachazos en la cara y el cráneo. Ella muchos más, pero en la espalda.


El 11 de agosto, Lizzie fue acusada del crimen junto a su sirvienta, Bridget Sullivan (Kristen Stewart), que además era su amante. Diez meses después las absuelven, convirtiéndose así en uno de los casos más emblemáticos y míticos de la historia criminal de Estados Unidos. No hay ya certezas, solo suposiciones.

Aquí te dejamos el trailer. ¡Que lo disfrutes!


Fuente: Revista Mirales

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El contorsionista Troy James conmociona a los jueces en America's Got Talent 2018


O-o  Esto es lo más impresionante que he visto en ese programa. Don't shit in your pants :D

La banca telefónica del Santander en el Reino Unido congela la cuenta de una clienta trans porque su voz «suena como un hombre»


Sophia La Reis, una mujer trans de 47 años del Reino Unido, se dispuso a transferir dinero de su cuenta la semana pasada, pero cuando tiró a confirmar su identidad, el banco le dijo que no creía que en realidad fuera ella. La afectada, que utilizó el servicio de banca telefónica del Santander, no pudo completar la operación porque, según el banco, sonaba «como un hombre». La mujer ha dicho que la situación fue «embarazosa» y «humillante». Al tratar de realizar una compra al día siguiente no pudo realizar el pago porque su cuenta estaba congelada. La Reis acudió entonces a la oficina de Clumber Street en Nottingham para exigir explicaciones, puesto que hacía más de un año que había presentado la documentación de su verdadera identidad de género para que quedara registrada. La entidad bancaria española alega que «no era nuestra intención causar ninguna ofensa».

«Salí llorando a lágrima viva y no soy ese tipo de persona en absoluto», se ha lamentado Sophia La Reis tras el desagradable episodio que ha sufrido. No podemos asegurar que la discriminación fuera motivada por transfobia, por desconocimiento. De todas formas, este caso demuestra que incluso en países considerados «avanzados» en el reconocimiento de los derechos del colectivo LGTB, como es el caso del Reino Unido, la falta de sensibilidad puede ser un escollo en la vida cotidiana de las personas sexual e identitariamente diversas (la comunidad trans es, posiblemente, la más vulnerable en este sentido).

«Soy una persona muy cortés y extrovertida, pero me siento así porque todo lo que pedí fue que mi dinero fuera transferido. Me siento maltratada», narra la afectada. Según ha relatado La Reis, desde el servicio de Banca telefónica del Santander le dijeron que su voz no coincidía con su perfil porque sonaba «como un hombre» y no como una mujer. «Me sentí avergonzada de ser quien soy», confiesa esta mujer trans residente en Nottingham.

Un portavoz de la entidad bancaria española en el Reino Unido ha sostenido que «nos hemos disculpado con la señorita Reis por la experiencia que tuvo al utilizar nuestro servicio de banca telefónica y le hemos ofrecido un gesto de buena voluntad». Asimismo, agregan que, «definitivamente no era nuestra intención causar ninguna ofensa y nuestro servicio no fue tan bueno como debería haber sido».


«Cuando verificamos que los clientes son quienes dicen ser, tenemos que equilibrar nuestro deber de proteger la seguridad de sus cuentas», argumenta el Santander. «Si un cliente llama con sus credenciales bancarias, debería poder pasar la seguridad sin problemas», mantiene el portavoz. Por su parte, La Reis quiere asegurarse de que esto nunca vuelva a sucederle a ninguna persona trans: «el Santander es una compañía multimillonaria que debería tener un identificador en su sistema para personas que forman parte de una minoría, como yo».


Fuente: DosManzanas
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Es vergonzoso que una persona tenga que pasar por una humillación pública como esa, por suerte el banco le solucionó rápidamente su problema y descongeló su cuenta.

domingo, 9 de septiembre de 2018

El lesbianismo de las dos Españas: críticas de las películas “Carmen y Lola” y “Tierra firme”


Tras años durante los que prácticamente los únicos referentes de cine lésbico español eran A mi madre le gustan las mujeres (Inés París, 2001) y Habitación en Roma (Julio Medem, 2010), es realmente digno de celebración que, en tan solo unos meses, tres obras harto interesantes hayan pasado por la cartelera. De la primera, Los objetosamorosos (Adrián Silvestre, 2016) [crítica], ya os hablé hace unos meses, pero de Tierrafirme no tuve ocasión de hacerlo a su breve paso por las salas, con lo que aprovecho el estreno de Carmen y Lola, única representación española importante del pasado Festival de Cannes, para hacerlo. En ambas encontramos, además, los dos extremos de la homosexualidad española.

Carmen y Lola (2018) es la primera película de Arantxa Echevarria, y eso se nota para bien y para mal. Empezando por lo negativo, por dejarlo atrás, la obra peca de obviedad y reiteración por momentos y las interpretaciones presentan altibajos importantes, alternándose así momentos de gran naturalidad y potencia con otros ante los que es inevitable sonrojarse. Sin embargo, los puntos positivos compensan con creces todo ello, empezando por un tema de gran interés y originalidad que el cine español ha marginado por completo: la homosexualidad entre la comunidad gitana. Por sí solos, los gitanos apenas gozan de presencia en nuestro cine, por no hablar de representación justa, honesta, valiente y respetuosa, que es a lo que aspira (con bastante éxito) esta ópera prima. El lesbianismo, como ya se ha dicho, es casi un ridículo tabú en la cinematografía española, pero dentro de la cultura gitana tan sólo lo ha explorado, por encima, la serie Vis a vis [crítica], iniciada en 2015, con lo que la importancia de Carmen y Lola es innegable. Esta película, como cabe imaginar, retrata el amor entre dos jóvenes gitanas: la alegre Carmen (Rosi Rodriguez), deseosa de casarse y montar una buena peluquería “como buena gitana” y la más introvertida Lola (ZairaMorales), toda una “oveja negra” decidida a convertirse en profesora para poder valerse por sí misma. Mientras retrata con ojo crítico pero compasivo a la conservadora (e innegablemente machista) sociedad que las rodea, la cinta plasma su inocente enamoramiento en un mundo donde soñar se paga caro.


En la otra cara de la moneda, Tierra firme (Anchor and Hope, 2017) muestra el lado más bohemio y liberal de la juventud española, empezando por su ambientación (los canales de Londres), siguiendo por su mezcla de idiomas (español, inglés y catalán) y desembocando, claro está, en el hecho de que la homofobia no está presente en absoluto, radicando el conflicto de las protagonistas (Oona Chaplin —cuya madre, Geraldine Chaplin, cuenta con un papel secundario— y Natalia Tena, ambas españolas pero conocidas internacionalmente por la serie Juego de Tronos) en una cuestión que afecta también (aunque de manera distinta por evidentes cuestiones biológicas) a las parejas heterosexuales: que una quiere ser madre y la otra, no. Para liar la perdiz, un hombre (David Verdaguer, receptor del último Goya a mejor actor de reparto, aunque no por esta cinta, sino por el Verano 1993 de Carla Simón) entra en la ecuación, despertando risas, enfados y debates a partes iguales. Tras la superior 10.000 km (2014), donde ya trabajó con Tena y Verdaguer (ganando el Goya a mejor dirección novel por ello), Carlos Marqués-Marcet (que firma el agridulce guion junto a Jules Nurrish) vuelve a ofrecer un retrato valiente y sincero de los nada nimios conflictos que aterran a la juventud contemporánea, avalado en esta ocasión por la belleza poética de esos canales donde sólo puede irse hacia adelante, pero lastrado parcialmente por un estilo que, quizá por demasiado “hípster”, roza una artificiosidad que contrasta con las poderosas verdades que alberga.

Tierra firme estuvo en la Sección Oficial de Sevilla y pasó bastante desapercibida en cartelera, destino que, lamentablemente, parece aguardar también a Carmen y Lola pese al aval de la Quincena de Realizadores de Cannes. Sin ser en absoluto perfectas, ambas merecen nuestra atención y nuestro tiempo. Los dos mundos que retratan, ambos al filo de la irrealidad, harían bien en conversar entre ellos.

Fuente: DosManzanas