miércoles, 10 de octubre de 2007

Triple discriminación por ser mujer, lesbiana y palestina

Nisreen Mazzawi es cofundadora de Aswat y miembro de su junta directiva. Aswat (‘Voces’ en árabe) es la única asociación de lesbianas palestinas que opera tanto en el interior de Israel como en los territorios ocupados. A su condición de palestina bajo dominio israelí se suma el ser mujer en una sociedad patriarcal y lesbiana en un entorno cultural en el que la homosexualidad es tabú. Situada entre un movimiento nacional palestino que suele supeditar toda lucha por los derechos individuales a una liberación nacional que nunca llega y un movimiento LGTB israelí alineado con las posiciones mayoritarias de su país en el conflicto, Aswat trabaja para acabar con los tabúes sobre la sexualidad femenina, y de las lesbianas en particular, y para construir un entorno seguro desde el que fortalecer, ayudar e informar a las lesbianas palestinas.
La asociación ASWAT reúne a 70 mujeres entre Israel, Cisjordania y Gaza, que tienen en común decidir si ocultan su homosexualidad y siguen en el sistema socio-familiar, o si declaran abiertamente su identidad sexual y se arriesgan a estigmas y represión.
De estas 70 mujeres, sólo 30 se reúnen cada mes para hablar sobre sus experiencias, expresar dudas o solicitar información. El resto es un grupo virtual que sólo se relaciona online por miedo a ser descubierto.
"Nuestra lucha se da en tres frentes: por un lado, somos mujeres en una sociedad patriarcal y machista, por otro somos palestinas en un Estado que no nos reconoce y por último somos lesbianas sin derecho a serlo", advierte Nisreen Mazzawi, cofundadora de ASWAT, que ayer pronunció una conferencia sobre Homosexualidad en el mundo árabe en Madrid.

Aunque en Palestina no son habituales los crímenes de honor por la opción sexual, muchos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales palestinos prefieren vivir -incluso de forma clandestina- en ciudades más aperturistas como Tel Aviv, bajo el falso mito de que Israel respeta sus derechos.
"Ni siquiera las leyes israelíes nos benefician porque como palestinas vivimos dentro de una sociedad propia y además no tenemos derecho a trabajar en Israel. Si no somos económicamente independientes, por ejemplo, ni libres como palestinas, ¿para qué sirve que me reconozcan en un futuro el derecho a casarme?", dice Nisreen Mazzawi.

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