viernes, 16 de marzo de 2018

Todos los besos de Strawberry Panic ^_^


¡Hola! ¿Aún no has visto esta serie de animé? Te la recomiendo mucho, es una serie preciosa, divertida y romántica, que se desarrolla en un colegio de mujeres (no hay hombres en ningún momento), y la historia de amor entre la protagonista principal y la líder del colegio es intrigante hasta el último momento.

Hay una similitud entre esta serie y la película Madchen in Uniform (también te la recomiendo, es la primer película lésbica en la historia del cine, y fue filmada en 1931), y es que tanto Manuela como Nagisa no habían tenido ninguna experiencia con mujeres cuando llegaron al colegio -ni tampoco con hombres-, y la primera vez que se enamoran es de una mujer :)

Disfrutemos de este video ^_^

Fuente: Youtube



Colegialas japonesas


Los uniformes escolares que se usan en Sailor Moon son verdaderos, ya que las chicas japonesas que van al colegio los usan. ¿son bonitos, verdad?

miércoles, 14 de marzo de 2018

Lesbianas de Antaño (Vintage)






Lily Tomlin


Fanny Ardant and Catherine Deneuve



awwwww  ¡me encantan estas dos! Tienen una gran química sexual  ^_^

"No quiero ser lesbiana"


No quiero ser lesbiana. No quiero que me gusten las mujeres. No quiero que mi familia me rechace. No soporto la idea de tener sexo con otra mujer. No quiero ir al infierno. No quiero que me miren diferente por la calle. No quiero pasarlo mal. No quiero no ser feliz.

En el imaginario colectivo, las mujeres lesbianas, y no digamos las bisexuales, se presentan a la sociedad como seres sufrientes. Personas que lo pasan mal, que luchan por no revelar su verdadera naturaleza, y que finalmente, cuando lo hacen, reciben un castigo. En las películas solemos asistir a este castigo en forma de muerte o de final triste para ellas (principalmente porque su pareja muere, más conocido como “el síndrome de la lesbiana muerta”). La web Autostraddle, especializada en visibilidad de mujeres LBT, contaba en un artículo que solamente el 11% de las series de televisión estadounidenses incluían un personaje lésbico o bisexual, y que de ellos el 84% tenía un final que suponía la muerte o la infelicidad.

Pero, en la vida real, las mujeres que tienen relaciones sexoafectivas con otras mujeres, no están abocadas a esta infelicidad. Los tiempos están cambiando, las sociedades están avanzando paralelamente a cómo se desarrollan los individuos, y muchos de los factores que en épocas pasadas podrían haber sido un condicionante para que se cumpliera el combo lesbiana + vida desgraciada (reflejado en la literatura lésbica con títulos como “Pozo de soledad”) se están derribando. De hecho, los estudios avalan que las parejas formadas por dos mujeres son más igualitarias que las formadas por un hombre y una mujer, con altos índices de intimidad y compromiso.

Lo observo a diario en mi consulta: mujeres que tienen problemas para aceptar su orientación sexual, y que tras varias sesiones refuerzan su confianza en sí mismas, y se dan cuenta de que ser LGBT no es malo, ni indigno, ni es percibido como tal por la gran mayoría de la población. Se desprenden de sus estigmas sobre la homosexualidad, y eso las empuja a estar cómodas consigo mismas, y consecuentemente a una mayor tranquilidad y felicidad.

Porque ser lesbiana o bisexual no es la única característica que nos define. Es, solamente, una más. Importante, por supuesto, pero una de tantas. Mujer, universitaria, amante del deporte, de la música, de aquí, de allá, de todas partes. Y sí, lesbiana.

Parte de este rechazo a la orientación sexual nace de creencias tradicionales erróneas, como por ejemplo que es algo que se puede elegir y/o cambiar, que es pasajero, o que supone una contradicción con nuestras creencias religiosas. Pero, como bien digo, todo esto es erróneo, no se sustenta. Una vez que se asume la identidad como propia, las cosas, la vida, cambia de perspectiva y se es capaz de encontrar la felicidad. Exactamente igual que cualquier otra persona.

Fuente: palcaide.com
--------------------------------------


Interesante artículo. Por cierto, esa pulsera me encanta, quiero una igual :)

lunes, 12 de marzo de 2018

Haddaway - What Is Love


Aceptación de la homosexualidad: ¿Cómo sé si soy lesbiana?


No hay dos personas iguales, y por supuesto, no hay dos experiencias vitales iguales. Por eso, cuando alguien habla de cómo se dio cuenta de que era lesbiana, bisexual o pansexual, todas podemos sentirnos identificadas en la base, pero no tenemos porqué seguir el mismo camino, con las mismas señales, y dando los mismos pasos. Hay mujeres de todas las edades que, tras un proceso de reflexión consigo mismas, llegan a la conclusión de que se sienten atraídas y/o tienen sentimientos por otras mujeres, pero lo que motiva esa reflexión varía según la persona. Puede verse motivado por alguna experiencia personal, por conocer a alguien determinado, o, simplemente, por haber sido capaces de unir las piezas del puzzle. En todo caso, no es algo que aparezca de repente, sino que lo que cambia es que estas mujeres son conscientes de lo que sienten. Sé que sabes de lo que estoy hablando, porque tú puedes haber sentido lo mismo.

Muchas veces se intenta dar una respuesta fácil y directa a algo que, al ser relativo al ser humano, no lo es. “Te gustan las mujeres, ergo eres lesbiana”. Pero, ¿cómo sabes si esto es cierto? ¿Cómo se puede allanar tanto el camino de la autopercepción, etiquetar de manera tan sencilla algo que nos lleva tanto tiempo de reflexión? Definirte a ti misma como lesbiana, pansexual o bisexual es algo más que hacer cosas que hacen las lesbianas, más que un cosquilleo cuando ves a dos mujeres darse un beso por la calle, más que leer ‘Carol’, y por supuesto, mucho más que subvertir los roles de género apuntándote a un equipo de fútbol, o haciendo – aquellas mal-llamadas- “cosas de chicos”. Esto no son más que tópicos asociados a las mujeres no heterosexuales pero que en ningún caso indican que seas lesbiana. Lo único que puede significar que no seas heterosexual es, efectivamente, que no lo seas.

Por eso, porque si has llegado hasta aquí probablemente tengas dudas sobre tu orientación sexual por el motivo que sea, que puede ser desde presión social para definirte por algo que puedes o no puedes ser, hasta las dudas típicas del despertar sexual, te propongo que te sinceres contigo misma. Solamente contigo. Nadie más tiene que saberlo (de momento), porque la que importa aquí en primer lugar eres tú. Así que te propongo que contestes de la manera más sincera posible a las siguientes preguntas:

¿Alguna vez me he sentido sexualmente atraída por personas de mi mismo sexo?
¿Siento fuertes lazos emocionales con personas de mi mismo sexo?
¿Me siento físicamente atraída por personas de mi mismo sexo?
¿He considerado tener una relación sexual con alguien de mi mismo sexo?
¿He tenido experiencias sexuales con personas de mi mismo sexo en el pasado?

La American Psychological Association define la orientación sexual como una atracción “duradera emocional, romántica, sexual o afectiva” hacia otra persona. ¿Lo que siento sobre mi mismo sexo coincide con esa definición?

Sean como sean tus respuestas, ten claro que tu orientación sexual es solamente una parte de tu identidad, y por supuesto no es lo único que te define.


Fuente: palcaide.com