jueves, 14 de septiembre de 2017

Se abre la sesión: la Reina contra Oscar Wilde



Fue un día especial ese 26 de abril de 1895, en un juzgado de Londres, cuando se escucharon las palabras "La reina contra Oscar Wilde". La sala estaba abarrotada de público y periodistas, ávidos de presenciar el juicio contra uno de los grandes escritores ingleses de la época. La demanda por difamación que Oscar Wilde había presentado al marqués de Queensberry, el padre de su joven amante, lord Alfred Douglas, más conocido como Bosie, por haberle acusado de sodomita, se volvió contra él. El marqués fue declarado absuelto y fue entonces cuando se inició una campaña de asedio judicial y político contra Wilde que terminó, un mes más tarde, con la condena a dos años de trabajos forzados, acusado de cometer actos de “grave indecencia”. Tenía 39 años. El autor de El retrato de Dorian Gray terminó arruinado y denostado por la misma sociedad victoriana que le había encumbrado y adorado. Oscar Wilde, el poeta de la belleza, murió cinco años después en Francia.

El dramaturgo Gabriel Olivares lleva a escena los testimonios reales, las palabras del propio Wilde, y las resoluciones de los autos y las sentencias de los dos pleitos, en la obra Gross indecency, basada en el texto de Moisés Kaufman, que se estrena en el Teatro Fernán Gómez de Madrid y que estará en cartel hasta el próximo 8 de octubre, en una producción de la compañía TeatroLab Madrid.

Con Javier Martín como Oscar Wilde y David DeGea como el joven Bosie, Gross indecency es una función potente, con diez actores en escena (nueve hombres y una mujer) que va narrando las vicisitudes, los amores, las traiciones y toda la tragedia legal que se vivió en aquella sala judicial del Londres victoriano. Esta obra es un ejemplo más de la pasión de Gabriel Olivares por Oscar Wilde. Es el tercer montaje que dirige en torno al autor. “Es una figura que siempre me ha perseguido de una u otra manera. Cuando hace un par de años leí el texto de Kaufman me quedé atrapado. Me tuve que pelear para conseguir los derechos, lo que no ha sido fácil. Es una obra que me toca especialmente, sobre todo al ver como la misma sociedad que lo puso en un pedestal lo arrojó a la tierra sin ningún miramiento”, asegura Olivares.

A Wilde no se le juzgó solo por el hecho de ser homosexual, sino que aprovecharon y sentaron en el banquillo su arte y su literatura, además de su defensa de la libertad sexual. “Fue claramente un adelantado de su época, en una sociedad tan clasista. Fue una especie de cabeza de turco porque era un símbolo que ponía en peligro las conquistas y valores de esa sociedad”, añade Olivares.

Gross indecency, ejemplo de teatro documental, -“todo el texto que aparece en la obra es real”- la investigación en torno a Wilde y la época victoriana ha sido exhaustiva, tanto que, dentro de la propia compañía, han vivido la ceremonia del té y las pastas, además de bucear en libros de historia, películas y documentos. “El objetivo de un director es inocular el virus de la función a los actores para que todos juntos vivamos el universo de lo que queremos contar. El virus de Gross indecency tiene que ver con el despertar de Oscar Wilde, un hombre que a pesar de la condena, la cárcel y las enfermedades que padeció, alcanzó una paz casi cósmica o divina”, añade el director.

Fue un juicio mediático, con presencia de la prensa nacional e internacional, y un seguimiento al momento. Para Olivares, este juicio supuso, "o solo el inicio del movimiento gay, sino también del nacimiento de los juicios espectáculos y de la prensa amarilla".

Fuente:  ElPais.com

sábado, 26 de agosto de 2017

Donald Trump firma la orden que prohíbe a las personas trans servir en el Ejército



La agenda anti-LGTB del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se consolida. Tal y como ya habían adelantado medios de primera línea, como The Wall Street Journal o The New York Times, el presidente ha hecho llegar este viernes a los departamentos de Defensa e Interior la orden por escrito que reinstaura la prohibición a las personas transexuales de servir en las Fuerzas Armadas de su país. El anuncio de la medida, que Trump hizo en Twitter hace varias semanas, había sido recibido con sorpresa tanto por los colectivos LGTB como por buena parte de la clase política estadounidense, legisladores republicanos incluidos, así como por la propia cúpula militar. Pero el presidente no se ha echado atrás y ha seguido adelante con sus planes con el aplauso de la derecha religiosa, un sector que se consolida como uno de los apoyos más sólidos de Trump.

Recordemos que no fue hasta 2015 cuando el entonces secretario de Defensa, Ash Carter, anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército. “Tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba entonces Carter. El secretario de Defensa de Obama anunció la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio.

Un año después, en junio de 2016, se anunciaba el fin de la prohibición, si bien es cierto que el despliegue de la nueva normativa se fue retrasando hasta ya comenzada la era Trump y oficialmente nunca se ha llegado a implementar. En la práctica, sin embargo, la prohibición se daba por derogada y numerosos militares trans han comenzado a salir del armario y a dar a conocer su realidad a mandos, compañeros y subordinados sin temor a ser expulsados. Se desconoce con exactitud a cuántas personas afectaba el cambio, aunque algunas estimaciones han situado la cifra de personas trans en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Es importante destacar que, a diferencia de la derogación del “Don’t ask, don’t tell”, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla a votación por el Congreso. Por desgracia, ello supone que el ahora presidente Donald Trump tiene capacidad de revertirla, propósito que anunciaba en Twitter hace ahora un mes:

miércoles, 23 de agosto de 2017

La presidenta Michelle Bachelet presentará la próxima semana el proyecto de ley de matrimonio igualitario en Chile


Tras años de espera, el Gobierno de Chile presentará este próximo lunes el proyecto de ley de matrimonio igualitario. Un proyecto que, según ha adelantado el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH) tras sus últimas reuniones con representantes gubernamentales garantizará a las parejas del mismo sexo “todos los derechos y deberes de las uniones heterosexuales, sin excepciones”. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, cumple así su promesa electoral, que no era otra que la de presentar un proyecto para su trámite parlamentario. Habrá que ver ahora si el delicado equilibrio de fuerzas en el Congreso de Chile permite que Chile se equipare, en este aspecto, a otros países de su entorno, como Argentina, Uruguay o Brasil, en los que el matrimomio igualitario ya es una realidad.

Como en su momento recogimos, el Estado chileno y el MOVILH alcanzaron hace poco más de un año una solución amistosa a la demanda que este colectivo había interpuesto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la prohibición a las parejas del mismo sexo de contraer matrimonio (puedes descargar aquel histórico acuerdo aquí). De hecho, de desarrollarse todos los puntos contemplados en dicho acuerdo, Chile, que ya ha había aprobado las uniones civiles entre personas del mismo sexo, daría un paso de gigante en el reconocimiento jurídico de los derechos LGTB. El acuerdo implicaba aceptar el matrimonio igualitario, la adopción homoparental y los derechos plenos de parentalidad (que a día de hoy tienen que ser reclamados ante los tribunales), pero también la aprobación de una ley de identidad de género, un refuerzo de la legislación antidiscriminatoria ya vigente en Chile (la conocida como “ley Zamudio”) y medidas en el ámbito educativo.

Por lo que se refiere a la ley de identidad de género, se encuentra en trámite parlamentario. Ya ha sido aprobada por el Senado, aunque el texto no es el que los colectivos LGTB desean al incluir la necesidad de un informe médico como trámite obligatorio para modificar la mención al sexo en Registro Civil y documentos oficiales y no incluir a los menores de edad. En este sentido, se está a la espera de lo que ocurra en la Cámara de Diputados. Por lo que se refiere al matrimonio igualitario, sin embargo, el Gobierno todavía no ha presentado el proyecto. De ahí la importancia del anuncio del MOVILH.

“El acuerdo alcanzado es que el proyecto de ley de matrimonio igualitario extenderá a las parejas del mismo sexo todos los derechos y derechos de las uniones heterosexuales, sin excepción alguna. Eso es nuestra demanda, nuestra propuesta y el Gobierno ha garantizado que la cumplirá. La idea es que el proyecto sea firmado el lunes por Bachelet e ingresado al Parlamento en la misma semana”, ha declarado Rolando Jiménez, representante del colectivo chileno. En este sentido, la portavoz del Gobierno chileno, Paula Narváez, ya ha adelantado que “el tema filiativo es un tema importante. El proyecto de ley se hace cargo de las derivaciones del matrimonio”. “Estamos generando condiciones para que las parejas homoafectivas puedan ser padres o madres”, ha añadido, despejando también por su parte la duda de si el proyecto cubriría los aspectos relacionados con la homoparentalidad.

Un largo camino… en el que aún queda trecho por recorrer

Fue en mayo de 2012 cuando el MOVILH denunció al Estado de Chile ante la CIDH por la prohibición del matrimonio igualitario, una vez que había agotado la vía judicial dentro del país (ya ese añonos hicimos eco de aquella importante denuncia, sin saber a a qué daría lugar). Tras años de conversaciones y mesas de trabajo con seis ministerios, las partes llegaron a un acuerdo de solución amistosa en junio de 2016. En dicho acuerdo, el Estado se comprometió a enviar el proyecto de ley este año, así como a garantizar todos los derechos y deberes en el mismo, incluida la adopción y filiación, y a trabajar la propuesta final junto a los peticionarios. Un compromiso que de hecho fue refrendado el pasado mes de enero por la presidenta de Chile en una histórica ceremonia que tuvo lugar en el Palacio de la Moneda (la foto de la derecha corresponde a dicho acto).

Habrá que ver, sin embargo, como se desenvuelve el proceso una vez presentado el proyecto de ley. Una importante dificultad la constituye la necesaria complicidad del Congreso, cuya composición permite tener esperanzas pero no asegura la aprobación. En este sentido, la inclusión de la adopción homoparental se prevé uno de los puntos calientes de la discusión. La principal oposición, previsiblemente, vendrá de la UDI (Unión Demócrata Independiente), principal partido de la derecha chilena. También es previsible una fuerte oposición desde ámbitos religiosos, tanto de la influyente Iglesia católica chilena como desde las pujantes iglesias evangélicas.

Fuente: dosmanzanas.com

sábado, 12 de agosto de 2017

Los homófobos en realidad rechazan su propia tendencia, según un estudio de la Universidad de Rochester



Nuestra conducta sexual es más compleja que la simple clasificación de hetero, gay o bisexual, como ha demostrado la ciencia. De hecho, nuestra “querida” tendencia a etiquetar lo que es diferente a nosotros no es correcta o incluso, se debe a motivos más profundos basados en el miedo, como han demostrado recientes estudios científicos.

Todo comenzó con un biólogo. Era 1948 y Alfred Kinsey sustituyó el microscopio por entrevistas a 12.000 personas, que narraron sus experiencias íntimas. Conclusión: el 37 por ciento de los hombres que participaron en el estudio habían tenido alguna vez alguna experiencia homosexual real o imaginaria.Lo publicó en un libro, todo un best-seller, y fue carne de críticas agresivas, como es de imaginar. Y no era para menos. La religión y la ética habían sido las dueñas y señoras de lo correcto o no en la materia (baste recordar que años después, en 1952, el gran genio Turing fue procesado por mantener relaciones con otros hombres).

Desde que Alfred Kinsey puso la primera piedra, más allá de su rigor, ha servido para dar paso a un sinfín de estudios científicos que siguen insistiendo en la riqueza de nuestra conducta sexual, como el que se publicó recientemente apoyándose en un movimiento la mar de involuntario: la retina de nuestros ojos. Cuando algo nos excita, nuestra retina se dilata (puedes hacer la prueba a tu pareja mientras ve ciertas imágenes, por cierto). Hasta hace poco no era fácil de medir, pero Gerulf Rieger y Ritch C. Savin-William, profesores de la universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), valoraron con un rastreador infrarrojo qué ocurría en los ojos de 325 voluntarios mientras veían videos eróticos de mujeres y hombres. Sus conclusiones son curiosas: la primera, las pupilas de los hombres bisexuales se dilatan del mismo modo viendo mujeres que hombres, es decir, no parece que existan preferencias a pesar de lo que popularmente siempre se ha creído. Y segundo, como era de esperar, los hombres heterosexuales mostraron fuertes respuestas pupilares a los videos sexuales de las mujeres y menos a los hombres (aunque también existían). Sin embargo, las mujeres heterosexuales mostraron respuestas pupilares a ambos sexos. En resumen: existe una amplia riqueza de respuestas posibles.

En definitiva, la conducta sexual es compleja, difícil de encasillar y todo aquello que nos impida reconocer la diversidad de otros y la nuestra propia, nos pone zancadillas en nuestra realización y felicidad personal. Vale la pena en vez de juzgar a otros, comenzar a preguntarse qué me ocurre cuando veo a personas diferentes a mí. Hasta que no miremos más hacia dentro, será muy difícil que podamos avanzar. Y mientras eso suceda, esperemos que la ciencia siga aportando datos para convencer a los más escépticos.Sin embargo, a pesar de que la ciencia demuestra que no podemos encasillar lo que sentimos o deseamos, todavía siguen existiendo muchas cortapisas y culpabilidades a la diversidad. De hecho, en 2015 se pidió que una revista sumamente prestigiosa, Pyschology Today, dejara de promocionar terapeutas que “curaban” tendencias enmarcadas en LGTB. Quizá si conociéramos más qué se esconde detrás del rechazo, podríamos salir de él. Como ha demostrado un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Rochester, de la Universidad de Essex y de la Universidad de California en Santa Bárbara. Después de analizar cuatro estudios diferentes a un total de 160 personas, se comprobó la discrepancia entre la tendencia sexual expresada y la realmente sentida. Y la conclusión es reveladora:los homófobos en realidad rechazaban su propia tendencia sexual. La represión en casa, la educación, lo que debería ser y no se sentía, les condicionaba fuertemente y les llevaba a aborrecer su propia tendencia.


Fuente: elpais.com