domingo, 23 de septiembre de 2007

Romances Prohibidos: Las Monjas Lesbianas

Las monjas siempre han despertado diversas reacciones en la gente debido a que viven enclaustradas, separadas de la sociedad, y no llevan una vida social normal. Siempre han sido objetos de burla, y se han realizado muchos chistes picantes, morbosos y grotescos. También son el centro de fantasías sexuales donde siempre "alguien" logra conquistarlas, enamorarlas, follárlas y lograr que dejen el convento para convertirse en la típica ama de casa común y corriente. A otras personas les resulta muy exitante el traje de monja y lo convierten en fetichismo sexual muy común en orgías y sadomasoquismo. Quizás esa imagen pulcra, limpia, devota y virgen despierta los deseos más perversos y oscuros del ser humano, en su afán por apoderarse de lo que le es negado.

Estas mujeres viven una vida sexual reprimida, impuesta por obligación y por obediencia al voto de castidad. Este celibato es muy dificil de ser llevado, y muchas religiosas se las ingenian para ocultar su romance prohibido con otra religiosa, ya que el convento es un mundo exclusivamente femenino y aun con todas esas barreras impuestas por la Iglesia, las relaciones lésbicas hacen parte de la vida de la clausura.








Es creciente el número de religiosas lesbianas que abandonan al hábito y rompen con el silencio, en procura de la liberación sexual y consecuente posibilidad de vivir con una compañera.
Las monjas lesbianas siempre existieron aunque ocultaran su sexualidad o bien abandonaran los hábitos y se decidieran a contar como es la vida dentro de un convento, como son los casos de las ex monjas americanas Rosemary Curb y Nancy Manahan que publicaron el libro "Las monjas lesbianas" que trae los relatos de 50 ex-monjas; "Otros hábitos", escrito por la ex-monja franciscana Anna Franca. En el libro, Anna relata su romance con la madre superiora Heloar (nombre ficticio) en un convento en Brasil. Vale destacar aquí una pequeña parte del libro: "Amar a Heloar es amar a su belleza, física, moral, intelectual. Ella poco a poco me hizo descubrir que bajo su hábito se escondia un ser humano que nadie conocía"

Finalmente, otro libro que merece ser leído es "Actos impuros", de Judith C. Brown, que cuenta la vida de una monja lesbiana en la Italia del Renacimiento, la hermana Benedetta Calini - abadeza de un convento en una pequeña ciudad cerca de Florencia, al início del siglo XVII - que comenzó a tener visiones simultáneamente religiosas y eróticas sufriendo fuertes dolores físicos. Una joven monja fue escogida para cuidar de la abadeza. Las autoridades desconfiaron de la veracidad de sus contactos sobrenaturales con Cristo y llevaron a cabo una investigación que mostró el caso amoroso de las monjas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

UN ROMANCE ENTRE DOS RELIGIOSAS DEBE SER ALGO BASTANTE HERMOSO Y CON MUCHA PUREZA, POR LA DOBLE DELICADEZA DE LA FEMINIDAD Y EL DESEO DE ELEVAR EL ESPÍRITU...LA HOMOSEXUALIDAD EN EL CLERO SIEMPRE EXISTIO Y ME PARECE QUE NO ESTÁ REÑIDA CON LAS CREENCIAS RELIGIOSAS...YO POR MI PARTE LES ECHO TODO MI APOYO A ESAS MONJAS...SER LESBIANA NO ES PECADO....NO HAY NADA MÁS RICO Y DELICIOSO QUE LAS DULCES CARICIAS Y DOS MONTES DE VENUS QUE SE ACERCAN, SE FROTAN Y SE FUNDEN, EN MEDIO DE CIRIOS ARDIENTES, FLORES...DOS CUERPOS QUE RUEDAN APASIONADAMENTE A LOS PIES DE UN ALTAR Y CON LA BENDICION DE LAS IMÁGENES QUE OBSERVAN TANTA SANTA PASIÓN!!!!!!!!!!!!!!!!

kitita dijo...

De acuerdo con que siempre ha existido la homosexualidad entre hombres tanto como esntre mujeres. También entre monjas o monjes y religiosos. Pero decir que la práctica homosexual sea algo bello y bendecido pór Dios... por favor!!!
Fui monja durante hermosos 22 años, desde los 19 a los 41. Tengo 52 y llevo 11 años viviendo en el mundo. Mi vida monacal la viví plenamente realizada como persona y como mujer, fui muy feliz, Y también los años que llevo en el mundo se caracterizan por llevar una vida sexual que me deja plenamente satisfecha. Porque la experiencia sexual no está sólo a nivel de genitales, relación pene-vagina, sino ante todo a nivel de la siquis y cualquier expresión de cariño externo que se quiera tener, tanto con familiares como con amigos y amigas. La sexualidad pasa ante todo por una experiencia de amor
La práctica homosexual se manifiesta en personas que tienen un desorden en su siquis y en todo su aparato sensorial y aquello que dice relación con la intercomunicación. Y como desorden, no puede ser ni bello, ni armonioso ni fecundo.
Para que un monje o una monja sean verdaderamente lo que deben ser, es necesario que al ingresar en clausura hayan demostrado gozar de una mente madura, un quilibrio suficiente y haber sanado cualquier trauma o herida que hayan podido tener desde antes. La vida consagrada a Dios por votos requiere de la inter¿gridad humana necesaria para enfrentar las batallas espirituales a las que se expone quien quiere elegir esa vida o se siente llamado a ella. Pero una lesbiana o un homosexual, jamás deben optar por la vida consagrada, sería un error, ya que de lo que se trata es de que la persona sea feliz, y en ese estilo de vida, jamás serán felices. La vida consagrada está hecha para hombres y mujeres recios, maduros, serenos interiormente, libres de espíritu y capaces de amar con pureza, es decir, capaces de amar sin ser retribuidos, y de amar por encima de todo lo que es sensible, y además, que sepan dar paso a la sensibilidad exterior con enterza y dominio de sí.
Aconswejo a los homosexuales y lesbianas que se acerquen a Dios por tantos otros caminos que tenemos delante para ir a Él. En compañía de buenos amigos (LA AMISTAD ES LA FORMA MÁS SUBLIME DEL AMOR - Laín Entralgo)con quienes compartir el camino de la vida, y buscar y encontrar sólo en Dios la sanación de todas las heridas que impiden que sean plenos.
Kitita

kitita dijo...

De acuerdo con que siempre ha existido la homosexualidad entre hombres tanto como esntre mujeres. También entre monjas o monjes y religiosos. Pero decir que la práctica homosexual sea algo bello y bendecido pór Dios... por favor!!!
Fui monja durante hermosos 22 años, desde los 19 a los 41. Tengo 52 y llevo 11 años viviendo en el mundo. Mi vida monacal la viví plenamente realizada como persona y como mujer, fui muy feliz, Y también los años que llevo en el mundo se caracterizan por llevar una vida sexual que me deja plenamente satisfecha. Porque la experiencia sexual no está sólo a nivel de genitales, relación pene-vagina, sino ante todo a nivel de la siquis y cualquier expresión de cariño externo que se quiera tener, tanto con familiares como con amigos y amigas. La sexualidad pasa ante todo por una experiencia de amor
La práctica homosexual se manifiesta en personas que tienen un desorden en su siquis y en todo su aparato sensorial y aquello que dice relación con la intercomunicación. Y como desorden, no puede ser ni bello, ni armonioso ni fecundo.
Para que un monje o una monja sean verdaderamente lo que deben ser, es necesario que al ingresar en clausura hayan demostrado gozar de una mente madura, un quilibrio suficiente y haber sanado cualquier trauma o herida que hayan podido tener desde antes. La vida consagrada a Dios por votos requiere de la inter¿gridad humana necesaria para enfrentar las batallas espirituales a las que se expone quien quiere elegir esa vida o se siente llamado a ella. Pero una lesbiana o un homosexual, jamás deben optar por la vida consagrada, sería un error, ya que de lo que se trata es de que la persona sea feliz, y en ese estilo de vida, jamás serán felices. La vida consagrada está hecha para hombres y mujeres recios, maduros, serenos interiormente, libres de espíritu y capaces de amar con pureza, es decir, capaces de amar sin ser retribuidos, y de amar por encima de todo lo que es sensible, y además, que sepan dar paso a la sensibilidad exterior con enterza y dominio de sí.
Aconswejo a los homosexuales y lesbianas que se acerquen a Dios por tantos otros caminos que tenemos delante para ir a Él. En compañía de buenos amigos (LA AMISTAD ES LA FORMA MÁS SUBLIME DEL AMOR - Laín Entralgo)con quienes compartir el camino de la vida, y buscar y encontrar sólo en Dios la sanación de todas las heridas que impiden que sean plenos.
Kitita

Claudia dijo...

Eso es cosa de puros demonios. A las Religiosas hay que sacarles a satan de la cabeza. Imperdonable eso.

Mer dijo...

Con todos mis respetos, soy lesbiana y no me considero desequilibrada.Afirmar que la homosexualidad es una enfermedad es lo que han afirmado , y se ha demostrado que no tiene fundamento...soy lesbiana y me considero capaz de amar y tener una sexualidad sana.El sufrimiento viene dado para mí por la no aceptación por la sociedad, el rechazo , el miedo al rechazo que puede tener el que se siente minoritario , diferente...
un saludo

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