viernes, 18 de enero de 2008

Barcelona es el segundo destino turístico lésbico-gay del mundo

El turismo lésbico-gay gasta más dinero (150 euros al día) y se queda más tiempo en la ciudad. Un experto cree que la demanda de viajes para la tercera edad homosexual crecerá

La ciudad de Barcelona es ya el segundo destino turístico homosexual del planeta, sólo por detrás de Amsterdam. Alrededor de 150.000 gais, lesbianas, transexuales y bisexuales de media Europa visitan cada año la capital catalana. Constituyen todavía un pequeñísimo porcentaje de los más de siete millones de turistas que cada año se acercan a Barcelona, pero su repercusión económica no es nada anecdótica. Si el turista medio gasta unos 90 euros al día en la ciudad y pernocta en ella cuatro noches, el gay desembolsa entre 130 y 150 euros diarios, y disfruta de Barcelona durante toda una semana.

Porque la mayoría son hombres de mediana edad. Las lesbianas, como el resto de las mujeres, ganan menos dinero. Y estos hombres, principalmente procedentes de Inglaterra, Alemania, Italia, Francia, Holanda y, en menor medida, los Estados Unidos, ni suelen tener hijos ni esperan tenerlos, y por tanto pueden permitirse viajar hasta tres veces más que el resto de la población y, además, gastarse la mitad de sus ingresos en ocio y moda, concretamente el 47,2%, según un estudio de la consultoría ArcoIris. En términos planetarios estamos hablando de más de 700.000 millones de dólares al año.

Son algunos de los datos presentados ayer en la Escuela Universitaria de Turismo por Carlos de Cires, coordinador de viajes de la revista Zero,asesor del Salón Internacional del Turismo de Catalunya y responsable de alojamiento de los Eurogames, una suerte de juegos olímpicos para deportistas homosexuales que Barcelona acoge este verano. Por primera vez se celebrarán al sur de París. De las palabras de De Cires se deduce que la inercia ha llevado a Barcelona a una posición privilegiada dentro de este segmento del mercado, pero el sector turístico aún tiene que espabilarse y perfeccionar su oferta.

"El turismo gay no es todo el turismo que practican los gais - explicó-, sino aquel motivado por cuestiones homosexuales: la visita a una certamen cultural de temática lesbiana, acudir a una manifestación reivindicativa o pasarse el fin de semana de discoteca en discoteca de ambiente. Los organismos oficiales han prestado poca atención a este fenómeno, de modo que los datos proceden de múltiples fuentes, desde la ocupación del hotel Axel hasta encuestas de revistas. Pero es un sector con un gran potencial. Por ahora apenas se organizan viajes para la tercera edad homosexual, pero en pocos años crecerá su demanda de manera espectacular".

Barcelona, prosiguió De Cires, tiene un papel emblemático. Por su propia historia reivindicativa, porque aquí se celebró en 1977 la primera manifestación de España por la igualdad de derechos de los homosexuales, por la fuerza y actividad de su movimiento asociativo gay, por las fiestas del festival Loveball, por sus galas antisida, por celebrar certámenes de encuentro para los hombres con más vello corporal, por el festival de cine Lambda, por sus librerías especializadas, por sus tiendas de exclusivas camisetas de diseño ajustadas, porque junto con Madrid concentra la mitad de los negocios que enarbolan la bandera multicolor en España...

Por esto, y por su marca turística internacional envidiable, Barcelona es hoy el segundo destino gay del planeta. Su crecimiento depende ahora de la capacidad de adaptación de la industria. No se trata, vino a contar De Cires, de abrir hoteles sólo para gais. El colectivo es más fiel a las empresas con políticas inclusivas. Lo que se echa de menos en Barcelona es un personal con mayor formación. Desde un recepcionista que sepa dónde está la fiesta lésbica más cercana, del mismo modo que conoce las rutas de tapas, hasta un camarero que sea capaz de responder a las quejas de un cliente porque una pareja gay se ha dado un beso de buenos días en la cafetería. A estas alturas, a nadie le avergüenza pedir una cama doble, ni tener una muestra de cariño en la piscina.

Bodas y lunas de miel en Las Vegas del Mediterráneo
La posibilidad de contraer matrimonios civiles entre homosexuales en España ha convertido a Barcelona en uno de los destinos preferidos para parejas gais y lesbianas que optan por esta ciudad para formalizar unas uniones a las que no tienen derecho en sus países. Muchas de estas personas encuentran la manera de empadronarse en la capital catalana -un trámite relativamente sencillo y que requiere pocos requisitos- para poderse casarse aquí y disfrutar, de propina, de una luna de miel barcelonesa. En los ambientes gais de la ciudad se habla de Barcelona como una especie de Las Vegas de las bodas de parejas de un mismo sexo, una percepción reforzada por el hecho de que en el registro civil se contabiliza una media semanal de un matrimonio de homosexuales extranjeros.

Fuente: La Vanguardia.es

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