domingo, 18 de enero de 2009

"La televisión es un reflejo de los cambios en la sociedad"

Carolina Cerezuela empezó a conocer la popularidad televisiva con su personaje de Mónica en Camera café. Un papel de chica mona, limitada y algo ñoña que encajó a la perfección y que era un arma de doble filo porque la podía encasillar rápidamente. Por eso está agradecida a Vero, la psiquiatra lesbiana de Hospital Central, que le ha dado la oportunidad de explorar un registro diferente.
Este domingo se la verá en un pleno conflicto amoroso con Vero (Patricia Vico), en el último capítulo de la décimo sexta temporada de la serie más longeva de la televisión, que ya está grabando nueva temporada. Cerezuela seguirá este año haciendo doblete, en esa confrontación entre la disipada Mónica de la célebre serie cómica y la mirada dramática de la serie hospitalaria.

Hospital Central le ha dado la oportunidad dar un paso más. Interpretar a una lesbiana ¿es una dificultad añadida?

Para empezar rompía la imagen de Mónica para incorporar la antítesis, un papel real en una serie realista al máximo. Es un privilegio manejar los dos papeles. Para mí lo más difícil del papel de Vero no es que sea lesbiana. Conocía ya a Patricia Vico y el hecho de que tuviéramos unas escenas más complicadas desde el punto de vista emocional no me preocupaba porque había química entre las dos. Me costaba más hacerme creer como psiquiatra. Llevaba cuatro años dando vida a Mónica, y de pronto tenía que convencer a un personaje de que no se suicidara. Esa ha sido mi lucha y creo que lo hemos conseguido.

La homosexualidad se ha incorporado a muchas series. ¿Es por normalidad social o por estrategia de audiencia?

La televisión es un reflejo de los cambios que se producen en la sociedad. Si en nuestro día a día se admite la homosexualidad y los matrimonios gay, como que parece maravilloso, por qué no lo vamos a trasladara a una serie. Y por supuesto hay un público homosexual que hasta tiene su foro pro Maca o Vero en Internet.

Con la serie también ha salido de su imagen de mujer sexy.

Sí porque los actores tenemos épocas y también hay que luchar contra los buenos momentos porque podrían encasillarte. Cuando sólo hacía Camera café me ofrecieron otros papeles similares que yo no acepté porque no quería potenciar más de lo que ya suponía el personaje en esta comedia.

¿Y no se planteó cortar con Camera café?

Es que es un caramelito. Es cómodo de grabar, divertido, el equipo somos una familia que nos reímos mucho. Es un privilegio decir ¡qué ganas tengo ir a grabar! Y los responsables hacen un esfuerzo bárbaro para intentar que la compaginemos con otros trabajos. Se desviven porque lleguemos a todo, y no me parece justo marcharme.

Su aspecto físico también habrá sido un aliado.

Como todo en la vida tiene sus pros y sus contras. Lo bueno es que un físico que se ajuste a unos cánones de belleza aceptados te puede abrir puertas y facilitar que te escuchen. Cuando nos presentan un plato lo comemos primero por los ojos, aunque está por ver si luego te gustan los sabores. Pero también es verdad que el físico te limita; si un director se plantea, por ejemplo, un papel de monja, a lo mejor no te ven ahí. Y si no me maquillan podría estar fenomenal en ese personaje. Además, por estar sujeta a esos cánones te ves obligada a demostrar el doble, que tienes capacidades. Y sobre todo, quien haga depender su vida de un físico tiene una carrera muy corta porque si hay algo que no para en esta vida es el tiempo.

La televisión también le ha dado notoriedad social. Imagen de Elche, pregonera de su tierra. Y la prensa rosa la refleja mucho por su relación con Carlos Moya. ¿Llega a incomodar?

Depende de las situaciones. Tu vida se hace pública por una serie de circunstancias y te vas acostumbrando a que te vean con tu chico entrando o saliendo de casa. Hay situaciones que pueden ser más incómodas al estar con tu familia, porque ellos no tienen que ver en esto, pero a nosotros no nos queda más que entenderlo, respetarlo y llevarlo bien.

Tiene ya un proyecto en cine?

Hay una película en ciernes y también el proyecto de prestar la voz en cine, pero aún no me dejan contar nada. Tienes que seguir en la lucha del día a día. Esta profesión es una montaña rusa, como por desgracia lo son hoy casi todas. Tengo un contrato de cadena que todavía se extiende a este año y luego ya se verá.

Fuente: Diario de Navarra

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