domingo, 30 de septiembre de 2007

Lesbianismo en Cárcel de Mujeres

El estreno en Televisión Nacional de Chile de la serie nocturna “Cárcel de Mujeres” ha suscitado muchas controversias debido a la crudeza que la serie muestra de las cárceles de mujeres.

Claudia Di Girólamo, actriz de renombrada trayectoria interpreta a Camila, una profesional heterosexual, que es acusada y condenada injustamente por el asesinato de su marido. Su llegada a la cárcel de mujeres es marcada por traumáticas experiencias de violencia, humillación y acoso sexual.

Camila es dirigida al comedor, donde conoce a Raquel (interpretada por Paulina García), una lesbiana muy masculina, que lleva años presa y que ejerce cierto poder al interior de la cárcel. Raquel se gana la confianza de Camila al acercarse a ella de forma amistosa y brindándole consejos. Sin embargo, la advertencia que ella misma le hace cuando la conoce (“Aquí en la cárcel nada es lo que parece”) se materializa precisamente en la relación que ésta va a establecer pronto con el personaje de Claudia Di Girólamo. Raquel intenta abusar sexualmente de Camila y la agrede físicamente al obtener negativas en sus intentos de tener relaciones sexuales.

Aunque sea una escena de ficción, la serie refleja la realidad que se vive en las cárceles de mujeres donde el sexo lésbico se impone de forma obligatoria entre las reclusas, y los celos de parejas causan innumerables peleas que terminan en agresiones físicas. Las violaciones o relaciones forzadas entre las prisioneras son comunes y rara vez son denunciadas ante las autoridades. Muchas veces ante la insistencia de sostener sexo se generan reacciones violentas de las heterosexuales que se niegan a tenerlo; y otras veces el sexo lésbico se produce a cambio de favores, o para refugiarse bajo la más "fuerte" e influyente del pabellón.

Se han visto muchos casos en donde las recién llegadas dicen "de esta agua no beberé" y sin embargo no pasa mucho tiempo en que se ven obligadas a tener sexo lésbico para poder vivir tranquilas y sin acosos.

Sin duda es un problema dicil de erradicar -cualquier sexo no consentido lo es- y según numerosos informes y documentos al respecto, se presenta en todas las cárceles de mujeres del mundo, donde quizás sea tomado muy normal para las que son lesbianas o bisexuales, pero es una verdadera pesadilla para las heterosexuales que nada quieren saber con esta clase de sexualidad.